Repasamos la historia de V8, narrada por su vocalista Beto Zamarbide desde Miami, y por su baterista Gustavo Rowek desde su gira nacional. Los orígenes del grupo y los sinuosos caminos que desembocaron en la formación clásica que se hizo cargo de iniciar la música pesada en el país, con el lanzamiento de este disco fundacional.

v82A fines de la década del 70, la Argentina se encontraba bajo el gobierno del régimen militar, lo que era sinónimo de represión, desapariciones y tortura. En esos tiempos, corrían listas negras de artistas que estaban prohibidos; la revista Pelo y algún que otro fanzine daban un pequeño pantallazo de lo que pasaba con otras bandas del mundo; mientras que la música local estaba dominada por las guitarras acústicas; faltaba rebelión y un grupo que reflejase la angustia de los jóvenes, dentro de ese marco socio-político. Pero para que unos tipos vestidos de negros pisaran los morrales y los sahumerios con un grito, habría que esperar…

Las plateadas cruces de Black Sabbath

 En julio de 1978 en un cine de Santos Lugares, Ricardo Iorio conoció a RicardoChofaMoreno. Los dos habían ido a ver la proyección de la película “The Song Remains the Same” de Led Zeppelin, y desde ahí, nacería una gran amistad que germinaría como la primera formación de V8.

Chofa fue la primera persona que hizo vibrar el tímpano de Iorio con un riff de Tony Iommy; perdiendo así la virginidad con Black Sabbath. Y ya nada volvería a ser igual. Ambos, junto a Carlos Aragoné (guitarra) y Sandro Castaña (batería), formaron Alarma, haciendo covers de Sabbath y también temas propios como “Tarzán el piadoso”, “Cianuro espumoso” y “Muerto en vida”. Por Alarma pasaron varios bateristas y guitarristas, entre ellos Osvaldo Civile, con quien destino se encargaría de volverlos a cruzar. Con Pichi Correa en los parches, conformaron Comunión Humana, dieron tres shows y compusieron “Voy a enloquecer” y “Si puedes vencer el temor”. Sin el éxito deseado, Chofa y Iorio decidieron abrirse, pero para poder continuar, había que buscar alguien que marque el ritmo…

 

Nace V8: Primer show, Osemberg  y “Pesadilla”

Gustavo Osemberg fue quien respondió al anuncio publicado en busca de batero. Además de lograr configurar el trío, la nueva incorporación también aportaba la casa de su abuela como sala de ensayo. Comenzaron a surgir nombres para el grupo, y RGB y Bloke eran las opciones, hasta que Aníbal Britos –amigo de Chofa – dijo: “Loco ¿por qué no le ponen V8, como el motor? Los ojos de Iorio se encendieron con la idea de velocidad y potencia que tenía el nombre, y se puso inmediatamente a idear y dibujar el logo.

V8 tuvo su primer show en el club Sahones de Villa del Parque como soporte de Orions y Hermes – para Osemberg, sería su primera experiencia en vivo-. Después de dos años, el baterista, quien no era realmente un amante de metal y no compartía el look de sus compañeros, decidió meterse de lleno en su carrera de ingeniería y dejó el grupo. Su lugar fue ocupado por AlejandroPesadillaColantonio, quien sumaría doble bombo y su amor por Motörhead.

 Show en Colegiales, el adiós a Chofa y la llegada de Zamarbide.

 Con el empuje de varias bandas surge la idea de hacer un festival de heavy metal, algo realmente inédito para la época, y más teniendo en cuenta el Proceso de Reorganización Nacional. Pelusa, de La Máquina Infernal, sirvió de nexo entre Ricardo Iorio y Alberto Zamarbide (cantante de WC) para que se vieran las caras por primera vez y empiecen la movida. De más está decir que todo era muy a pulmón, para los shows del festival no había tarima, y con armarios tuvieron que improvisar una, mientras los insultos de los vecinos hacían de soundtrack. Así recuerdan Zamarbide y Rowek la prehistoria de la formación clásica.

Zamarbide: A Ricardo lo conozco en el año 81, me presentaron unos muchachos del barrio ahí en Chacarita, que lo conocían y terminamos con él realizando lo que fue el primer recital de heavy metal en la Argentina; que fue en la sede del club Chacarita Juniors, él cantaba en V8 y yo cantaba en otra banda que se llamaba WC, cuyos integrantes terminaron formando Rata Blanca (Saúl Blanch, Guillermo Sánchez, Sergio Berdichevsky y Gustavo Rowek). En ese momento con Ricardo hicimos la organización de Chacharita Juniors y también producimos un recital en el auditorio Kraft, que quedaba, queda todavía, está en la calle Florida y Viamonte.

Rowek: A Ricardo lo conozco en aquel famoso recital de Chacarita en donde confluimos por un lado Beto Zamarbide y yo que tocábamos en WC; Ricardo que estaba en V8, pero que estaba en una especie de despedida de la banda, porque el baterista se iba a España y el guitarrista no podía tocar más a causa de su asma, y a Osvaldo Civile que estaba de público, y nos hicimos amigos al toque ya que confluían nuestros gustos y vivíamos cerca por lo que nos íbamos juntos después de las previas al recital. El guitarrista al que hago  mención con el asma, era “Chofa” con quien desarrollé una gran amistad antes de su muerte, era un gran tipo y un visionario del género.

 Zamarbide: De Chofa tengo unos recuerdos buenísimos, yo empecé a ensayar con él hasta que después se fue: “yo toco con ustedes hasta que consigan un guitarrista, porque ustedes están para conseguir un guitarrista mejor que yo”… Ricardo Moreno, un capo el tipo. Pero lo cierto es el que fue un gran compositor en la primera época de V8, y bueno fue un poco él que recomendó a Osvaldo, porque Osvaldo era muy conocido en la zona donde ensayaba el V8 del comienzo, en Caseros, Sáenz Peña, y Osvaldo era de Sáenz Peña. Y con Ricardo fuimos a una sala ahí en Devoto, que quedaba en la calle Chivilcoy si no me equivoco, y ahí lo conocí a Osvaldo, que tocaba en Brujas.   

Rowek: Con Osvaldito nos encontramos en la sala que compartíamos ya para ese entonces V8 y WC, recordemos que Ricardo anunciaba la disolución de la banda en ese show y Osvaldo estaba de público, entonces cuando terminó el show, Osvaldo se acercó a Ricardo y le dijo “no separes nada, el violero soy yo”, por lo que empezó a venir a la sala. Para ese entonces, Beto y yo estábamos muy copados con lo que proponía V8 y las cosas no estaban bien entre nosotros y nuestra banda, por lo que en muy poco tiempo, Beto primero y yo poco después, pasamos a V8. En mi caso lo cuento porque justamente mi recuerdo más grosso de mi primer encuentro con Osvaldo fue el haciendo el riff de “Parcas Sangrientas”, yo que me siento en la bata y empiezo a hacer el ritmo tipo metralleta del tema, Osvaldo lo escuchó y quedo flasheado, me miró y dijo: “Loco no busquemos más nadie, vos tenés que ser el batero de V8”, y así fue (risas). Tenía razón el loco, qué buena onda que hice con Osvaldo, fuimos grandes amigos, hasta su muerte.

 

V8 y su formación clásica

v8

Ricardo Iorio se había quedado solo y puso un anuncio en la revista Pelo buscando una voz: “Grupo de rock pesado busca cantante. Ricardo, G. Mistral 3488, Devoto; o llamar al 750-3017, después de las 20hs”. Pero más allá de esto, Iorio tenía algo en claro, sabía que Zamarbide tenía que ser el cantante de su banda, ya que había tenido algunos cortocircuitos con el guitarrista de WC y estaba libre; y por eso decidió llamarlo. “¿Loco, por qué no venís a cantar a V8?”. Beto quedó en que lo iba a pensar, al rato suena el teléfono de nuevo: “Loco, ¡vos sos el cantante de V8!”.

 

Las piezas iban encastrando. Gustavo Rowek (batería) se sumaba a Beto Zamarbide y a Ricardo Iorio (tres hinchas de Racing) para después agregar el último eslabón de V8, que fue Osvaldo Civile, con quien Iorio no tenía mucha empatía. Un fanático de las motos y de Jimi Hendrix, y con algunos problemas con el alcohol. Los racinguistas izaban la bandera de Black Sabbath, mientras que Civile los miraba de reojo porque era más zeppelianeano. Pero más allá de estas diferencias, todo iba creciendo bajo el clima de la reciente explosión de la guerra de Malvinas.

 

Rowek: “Era muy complicado el solo hecho de ser diferente, porque al heavy metal lo estábamos inventando sin saberlo, entonces en general los recitales terminaban con las luces encendidas y todos juntos, músicos y público, en cana. Los derechos se los pasaban por el culo, y así se iba generando el caldo para que apareciese una banda como V8…”

El motor se pone en marcha: manager y demo

 Pedro Leontjew fue el primer manager de V8 y una persona que tendría una trascendental importancia en el futuro del grupo. Los conoció después que sus amigos Pablo Disanti y Gabriel Ramos, le quemaran el coco hablándole de ellos. Leontjew era un DJ, dueño de un local en el barrio de Chacarita que proyectaba video rockeros, y que ayudó a Iorio y compañía de forma desinteresada.

Zamarbide: Pedro fue una persona que con sus 19 años nos trató de llevar a un grado de profesionalismo que en esa época no teníamos, ni sabíamos por qué camino andar. La gente de nuestra familia era ajena a los que hacíamos, no tenían ni idea; mi vieja un poco más porque siempre me apoyó en mis historias, pero por ejemplo los padres de Iorio eran totalmente ajenos. Por ahí los padres de Osvaldo no, todo lo contrario, porque él era un tipo muy rocker, más grande que nosotros, que tuvo sus bandas antes de V8 y llegó a tocar a nivel profesional. El padre del Enano (Rowek)  era iluminador en el Teatro Cervantes, había un poquito más de idea, pero sin llegar a involucrarse. Pedro fue un tipo muy joven que tenía acceso a una cámara, un proyector; nos mostraba un montón de videos de los que estaba pasando en el mainstream de la escena mundial. Fue un tipo muy nutritivo para nosotros, yo lo quiero mucho a Pedro porque es un tipazo. Y a la vez, fue el responsable de que  podamos grabar nuestro primer demo. Imaginate, poder estar al lado de él al comienzo, realmente hizo la diferencia.    

 Rowek: Pedro era un muy buen tipo, que sólo quería lo mejor para la banda, incluso ayudó a pagar el primer demo de Rata Blanca que hicimos con Walter, y ayudó mucho en la primera etapa de V8.

La primera acción de Pedro como productor fue financiarles el demo a los muchachos; grabado en seis horas, el 20 de abril de 1982 en el estudio El Jardín de Santa Fe y Callao,

bajo la operación técnica de Ernesto Socca. El demo incluía siete temas: “Muy cansado estoy”, “Tiempos metálicos”, “Maligno” (jamás editado), “Hiena de metal”, “Destrucción”, “Parcas Sangrientas” y “Voy a enloquecer”.

 

Zamarbide: Eso lo grabamos en un estudio muy pequeño, de ocho canales, así como se grababa en los 70, nosotros lo grabábamos en el 82, tampoco estábamos muy lejos de eso (risas). Una consola de ocho canales, los ecualizadores eran pedales, se grababa en cinta de media pulgada, una cosa muy de estudio de demo. Llevamos todos lo que teníamos en ese momento, que no era mucho: El equipo Mula de Osvaldo, el quipo Sunday de Ricardo, la batería Rex del Enano, una cosa increíble, decíamos, esto no pude ser. Pero aún con eso logramos de alguna manera sonar y mostrar un poco la actitud que teníamos; a nivel sonido no logramos demasiado, porque no teníamos muy buen equipamiento, y tampoco era un estudio muy copado, y medio hicimos lo que pudimos. Imaginate que la mayoría de los tipos que grababan ahí, grababan jingles, no recuerdo el nombre del ingeniero de sonido, creo que ni él debe recordar habernos grabado a nosotros. De pronto sí pudimos lograr ese demo y con eso meter una canción en la película de BA Rock, que no es la versión en vivo, porque a Héctor Olivera no lo dejaron poner imágenes de V8 tocando porque nos consideraban una banda re agresiva, que incitaba a la violencia, y  no nos tenían que pasar; estaba censurada nuestra actuación por la dictadura.   

 Rowek: Siempre pensé que el demo que grabamos fue lo mejor, ya que mostraba a la banda en una forma increíble, y que tiene la magia que no se puede explicar con palabras, aunque obviamente, más tarde “Luchando por el metal” fue una obra maestra.

Lograr la difusión de una banda de heavy metal era una tarea casi utópica, pero Leontjew se las supo rebuscar para lograr su cometido; ya que su hermana trabajaba como programadora en LS 10 Radio Del Plata e hizo llegar “Destrucción”, al programa 9:00 PM en ese entonces conducido por Lalo Mir y Elizabeth Vernaci. La primera vez que un grupo de ese nuevo género copaba el éter nacional.

 

Zamarbide: La verdad que tocar en esa época era muy, muy difícil porque no había lugar, es más era gracioso, porque nadie te dejaba organizar cualquier recital de heavy metal o de rock duro ni nada; con Ricardo terminábamos diciéndole a los dueños de los bares o clubes, que tocábamos una música así contemporánea, nunca le decíamos que hacíamos heavy metal (risas). Era una cuestión de tratar de sobrevivir y de cambiar el paradigma de la música. Ricardo tenía las cosas muy claras en el comienzo, y cuando recicló V8 en los principios de los 80, el tipo sabía muy bien que era lo que quería y a todos los que estábamos con él nos ponía las cosas muy claras.

 

Rowek: Tocar era muy difícil partiendo de nuestro propio carácter, era muy difícil pararnos, porque no teníamos filtro, por lo que era muy complicado conseguir notas, nadie se quería arriesgar y cuando se conseguían, se tardaban diez minutos en pudrirla (Risas). Estaba claro que éramos una opción completamente nueva para la época por lo que era obvio que íbamos a ser criticados, pero creo que en el fondo hasta nos divertía…

 

Pappo y V8, unidos por el metal

En septiembre de 1982 Riff y Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota – quienes todavía no tenían una formación estable- hicieron un concierto en el Polideportivo del club Gimnasia y Esgrima La Plata. Mientras Luca Prodan, en ojotas, con una careta y la casaca de San Lorenzo, suplía al Indio Solari, quien no quiso cantar ese día, en los camarines pasaba algo que cambiaría la historia. La Negra Poli le señalaba a Pappo un pibe entre la multitud y le decía: “Ese pibe es como vos”, y le pidió que vaya a saludarlo. Ese chico era Iorio, que fue increpado por El Carpo: “¿Qué hacés pendejo? Vos tocás en V8 ¿no?”.  Ante la respuesta del bajista, llegó otra estocada: “Escuché de ustedes, suenan bárbaro”. Entre emoción y orgullo, nació una amistad que le abriría muchas puertas.

El Carpo fue quien con su voz cavernosa consiguió la primera entrevista del grupo con la revista Pelo, el medio gráfico del momento: “Quiero que le hagan una nota a estos pibes”, fue la orden, pero no fue la única contribución del líder de Riff para con V8. Le insistió tanto a su manager Mundy Epifanio para que invite a Iorio y su banda al B.A Rock,  que finalmente lo lograría.

Zamarbide: Cuando ya estamos con la formación Iorio, Rowek, Civile, Zamarbide, empezamos a trabajar duro, hicimos un demo y mi hermano Fernando trabajaba en la producción de estudios Panda, ahí en BS AS, una producción de Celeste Carballo y amigos, y uno de los amigos era Pappo. Pero Celeste era re colgada nunca iba a ensayar, ni a tocar ni nada, y Pappo estaba en el estudio esperando horas y horas y ella nunca llegaba. Y un día le pregunta: “¿Che vos sos el hermano del cantante de V8 no, porque no me traés algo para escuchar? Mi hermano le llevó el demo, Pappo lo escuchó y se re copó. Un día apareció por la sala de ensayo ahí en la casa de mi vieja, bajó las escaleras, y nos pregunta: “¿Ustedes son los V8?”, nosotros nos quedamos sin hablar…. Bueno vengan a tocar conmigo al BA Rock, yo necesito bandas del estilo de ustedes, porque la única banda pesada que hay acá es Riff, y necesito más bandas. Y bueno, de repente, en ese momento nosotros éramos un grupo de que alguna manera estaba inventando el thrash. La verdad que fue algo fantástico y sin habernos encontrado con Pappo, imaginate que la historia hubiese sido muy distinta…

Rowek: “Pappo fue fundamental, ya que es el tipo que nos lleva a hacer nuestra primera nota, quien presiona para que toquemos en el B.A.Rock y aparezcamos en la película, toca de invitado en el primer disco, creyó que entonces, bah en realidad  Pappo siempre fue y es un referente obligado para cualquiera que quiera que hace rock, así que el hecho de que él en persona salga a ponerle el pecho a una banda nueva de la manera que él lo hizo es muy fuerte, para mí ,el hecho de conocer al Carpo primero, y haber compartido muchas cosas juntos después, fue un regalo y un sueño hecho realidad.

 

El lado oscuro del BARock

Para promocionar la presencia en el festival, V8 “toca” en Rock R.A. un programa de televisión, conducido por el Negro Rada, donde los obligan a hacer playback, utilizando el demo grabado por Pedro. Durante la performance a Iorio se le suelta la correa y su bajo queda suspendido en el aire, mientras la música seguía sonando; la toma nunca fue retocada y Iorio se ganó las alabanzas: “Este tipo es un genio, toca con el bajo para atrás”.

Aunque parecía una gran oportunidad, no todo en el B.A Rock fue color de rosas. Los organizadores dieron en un hotel del centro una fiesta en honor a todos los músicos de la grilla; pero los metaleros vestidos de cuero, eran presa fácil. Entre colegas, productores y periodistas especializados, cuatro personas de civil se acercaron a los V8 y se lo llevaron detenidos. En la comisaría les pidieron los datos, les sacaron los cinturones y los cordones de las zapatillas, para después ignorarlos, al igual que la gente a cargo del B.A. Rock, organizado por Daniel Ripoll.

Zamarbide: En ese momento existía una cortina de humo, directamente pensada y orquestada por la dictadura, desgraciadamente muchos artista transaron con la dictadura, y ese recital se llamaba, “Adiós a la pálida, bienvenido el rock”; cuando a dos cuadras de ahí todavía estaba en funcionamiento la ESMA, pleno octubre del 82. Imaginate todo eso en los meses previos, donde se desayunaron la derrota de la guerra de las Malvinas, dándole, la espalda a los muchachos de Malvinas, desgraciadamente. Para nosotros fue subir al escenario a cantar la realidad, que nadie quería ver… “Hippies”, pero no era el hippie comprometido con la realidad como en los años 60, 70, todo lo contrario; eran tipos pasatistas que se comían las mentiras de la dictadura, pensando que eso había terminado, cuando estaba en pleno funcionamiento. Inclusive en el BA Rock, yo subí a cantar con una medalla de un ex -combatiente, esa medalla de color plata o aluminio que yo tengo en el pecho, es una troquelada que usaban los ex combatientes; si llegaban a morir cortaban la medalla la metían dentro del cajón con el soldado caído en Malvinas.

En el festival la pasamos mal por Ricardo, nuestro discurso, nuestro manifiesto metalero, era totalmente contrario a ese manifiesto hippie de los principios de los 80, que era manso, tranquilo, y era una propuesta totalmente contraria, a una acción, a una resistencia por parte de la juventud; era tenerla como ovejas, donde se podían manejar y manipular. Imaginate, entonces la gente que se comió esa historia y se la creyeron, a nosotros nos odiaban, que era la mayoría, había 30, 40 heavys y todos los demás eran pseudo hippies porque, no merecerían llamarse hippies, y ¿cómo nos van a recibir? Mal. Se pusieron de espalda al escenario, y los que estaban al frente nos tiraban, pizza, naranjas, botellas, fue un desastre.

 

Rowek: En ese festival la pasamos mal de principio a fin, pero ellos también (risas), creo que pocas veces en la historia, se notó tanto un cambio que además de ser generacional, era de pensamiento, y así fue, al punto tal que cuando Ricardo dice la frase famosa,15000 personas se nos pusieron de espaldas y 200 quedaron arengando; esa imagen fue muy fuerte y recuerdo que no estaba seguro desde el escenario, si estaba bueno o no, lo que sí recuerdo es que pensé, “Faaa, qué fuerte, mirá lo que despierta la banda”, y me dije: Nos van a amar o a odiar , pero nunca a ignorar, y para nosotros todo lo que había pasado en la Argentina era el pasado que había que dar vuelta, y los hippies formaban parte de eso, pensá que en ese momento, ya se sabía mucho de lo que pasaba y mandaban desde el escenario la data manso y tranquilo, cuando a 200 metros estaban asesinando gente, esa neutralidad era la que criticábamos.

 

La verdad es que V8 cantando “Heavy Metal, sacrificio y muerte hay” no combinaba muy bien el lema “Adiós a las pálidas, Bienvenido rock”. Con un sonido deplorable y mal ubicado, a las tres de la tarde, comienza su presentación que fue recibida como cuenta Beto con narajas, pizza y monedazos por parte de los hippies que iban a ver a Piero. Iorio, al ver que le hacían señas para acortar su set lanzó una de sus frases célebres: “Hola, no nos dejan tocar más, así que vamos a hacer dos temas más y nos vamos. ¡Parcas sangrientas y los hippies, que se mueran! Después de ese momento el público les dio la espalda, literalmente. Iorio no se quedó en el molde y meó los claveles ubicados en el escenario para el show de Piero…

Grabación de Luchando por el Metal

A veces la vida está cargada de contradicciones: el sello donde V8 lanzó su disco debut era Auto Magnética, ahí se grababan cumbias, cuartetos y speechs de Evita y Juan Domingo Perón, raro ¿no? Los nueves temas fueron grabados en 60 horas, bajo los consejos de Quebracho (asistente de Charly García) que conocía mucho más el paño que los metaleros primerizos llenos de ira e ilusión, y que a su vez le suministraba las cuerdas usadas por Pedro Aznar y David Lebón. El grupo le dedicó un tema a los fans que tomaron nombre propio y que los visitaban silenciosamente durante sus ensayos: “Brigadas de Metal”.

Zamarbide: Era una gran contención para nosotros, pero realmente la brigadas de metal, fueron una resistencia contra un Dictadura Nazi Militar, que había acabado con la juventud, en ese momento, eran una brigada de alguna manera anti militarista, que tenían una propuesta a favor del arte, de la música, de ser la brigada del heavy metal. No una brigada policial, chupa dedo, de tortura, de desapariciones, de muerte, y de aculturamiento de la gente”.

 

El disco dejó una gran anécdota ya que el motor que se escucha en “Destrucción” es de un Torino V6, y no un V8 como Iorio hubiese querido, pero no todo tenía que ser perfecto, ya que lo importante de este álbum, es que era el principio de un efecto dominó que continuaría por más de 30 años, era el principio de la era del metal…

 

Rowek: “Fue todo muy rápido y mostró como pocas veces, la potencia que tenía la banda, fue contar 1234 y grabar ,un disco hecho en 60 ,no más de 70 horas, pero que refleja la furia que sentíamos, y que además tenía realmente grandes canciones que tienen vigencia al día de hoy, no en vano bandas tan disímiles como Sepultura (NdR: La banda brasilera agradece en su segundo disco a V8 por haber sido pioneros) y Dead Kennedys reconocen nuestra influencia en su música ¡Y no había Internet! (Risas)

Rowek: “La presencia de Quebracho fue fundamental, porque la experiencia nuestra en el estudio era casi nula, por lo que hizo las veces de productor, acomodo los tiempos, ayudó con los sonidos, y aportó su experiencia que de por si era mucha ya que trabajaba con Charly García, se puso la camiseta y fue muy importante; pero el sonido de la banda era un sello personal, lo que sí Quebracho entendió perfectamente eso, y dejó que todo fluyera libremente.

 

 Zamarbide: Fuimos a grabar al Estudio Edipo Rey, que era el estudio de Marcelo y Rino Vitale, bajista y tecladista de los Bárbaros, era un lugar, súper profesional, ahí ellos grababan sus propios discos y otros artistas de gran renombre también lo hicieron ahí. La verdad que fue una experiencia fantástica. Quebracho que había sido el stage manager de La Máquina de Hacer Pájaros, Charly García y Serú Girán en esa época, estuvo de asistencia nuestro. Yo por ese momento había conseguido que el Conejo Jolivet de los Dulces 16, me preste un Marshall que había sido de Uriah Heep; Pappo vino de invitado a tocar en “Hiena de Metal”, fue algo bárbaro. A nivel sonido, logramos todo lo que pudimos, lo que pasa que un estudio que era bueno en Argentina, tampoco lograba ser un estudio de nivel donde grababan las bandas que a nosotros nos gustaban, como Black Sabbath, Saxon, o Iron Maiden. Ese tipo de situación a nosotros nos frustraba, porque salíamos de los estudios, y un poco en el fuera del lugar te terminabas de escuchar, porque  desgraciadamente en la sala no podías escuchar nada, era todo una bola de ruido, porque no teníamos tanto equipo grosso. Pero recién ahí podías escuchar por primera por el monitoreo de los auriculares, lo que estabas haciendo. Después de la experiencia del estudio, la banda terminó sonando mucho mejor, porque pudo pulir lo que era la propuesta.

Esa propuesta tendría un efecto dominó por tres décadas, aunque ellos en su momento no se dieron cuenta de la repercusión que causaría en miles de grupos y jóvenes.

Zamarbide: Cuando nosotros hablamos con el director del sello del disco (Audio magnética) el tipo nos preguntaba si íbamos a vender 1000 discos, imaginate. En este momento se acaba de editar una edición en vinilo en España de 500 discos y no duró ni una semana. Pero este es un disco que ya no nos pertenece, porque ahora es de la gente…

Rokew: Uno no sabe que anda por ahí haciendo historia, simplemente vive el momento, como hacer camino al andar, y después, con el tiempo y a la distancia, uno ve que hizo historia. Nosotros éramos cuatro loquitos que queríamos grabar nuestro disco y mostrar los que nos salía, el resto es historia (Risas). Está claro que si un disco 30 años después no pierde vigencia, es porque realmente traspasó fronteras importantes, y pasa a formar parte de la historia del rock